Democracia modo "sindicatos y socialistas": violencia, vandalismo y destrucción

Opinion19.12.2017Jörg Dehnert
La policía sufrió un fuerte ataque de los violentos manifestantes

El 18 de diciembre será una fecha inolvidable para la democracia argentina. Basado en el rechazo de la prevista reforma económica y social de la administración de Macri, los sindicatos peronistas y partidos de izquierda, convocaron a una huelga general y manifestación masiva, pero lo que fue declarado como un derecho democrático (y realmente lo es) resultó en una demostración violenta, con actos vandálicos y destrucción, todo muy bien organizado. 

Por horas, pudimos ver en televisión en vivo, batallas callejeras entre encapuchados, jóvenes en su mayoría, lanzando nubes de piedras sobre los policías que, limitados a no usar la fuerza, hicieron todo lo posible para garantizar el debate en el Congreso de la Nación. 

Sin duda alguna y gracias a la cobertura de los canales de televisión, quedó claro lo que estos actores entienden por democracia y cultura democrática: violencia en vez de controversia abierta y discusión pacífica, vandalismo en lugar de tolerancia, y la destrucción en lugar del respeto y aceptación de la propiedad privada.

También quedó bastante claro que los grupos de izquierda y, especialmente,los sindicatos no son la solución a los problemas de Argentina, ¡sino su causa! Sus conceptos y soluciones son del pasado, incluso del último milenio, y no hay ningún ejemplo o país donde estos conceptos funcionan. 

Lo opuesto es la realidad, que se puede probar con un simple ejemplo, mirando los procesos migratorios. Dondequiera que haya migración, es una migración hacia países capitalistas no socialistas, no comunistas; o ¿alguien ha visto una ola de refugiados e inmigrantes con rumbo a China, Rusia, Cuba, Corea del Norte o Bolivia?, países conocidos como el "paraíso" comunista.

Aun sabiendo que estos países comunistas no son el paraíso, los grupos y partidos políticos deben tener el derecho de articular sus opiniones sin importar si son correctas o erradas, si son ideas pasadas o modernas, buenas o malas. Esto es lo que llamamos democracia y cultura democrática. Pero esta articulación tiene que obedecer las reglas de la democracia, como discusión no violenta, tolerancia al otro y aceptación de las instituciones democráticas como el congreso o el gobierno, si éstos son elegidos democráticamente. Y esto último no podemos negar en el caso de Argentina.

Con respecto de las declaraciones de los congresistas peronistas y de la izquierda hoy, durante las violentas protestas se quitaron la máscara pues en lugar de condenar los disturbios, culparon al gobierno nacional de la escalada violenta. 

Como ésta no fue la primera huelga nacional convocada este año por los mismos grupos y partidos políticos, y tampoco las anteriores demostraciones fueron pacíficas, se puede asumir que violencia y vandalismo son elementos genuinos de la definición populista de la democracia por. 

Y aquí empieza la responsabilidad de la mayoría de los argentinos y de la sociedad civil bien desarrollada en este país. 

Estos grupos de la sociedad civil deben reaccionar contra los disturbios y el ultraje violento y enviar un mensaje claro a los grupos izquierdistas y peronistas: "Sí, aceptamos que ustedes tienen distintos valores, incluso opiniones opuestas y podría ser una distinta forma de vida. También es cierto que ustedes tienen el derecho de articular todas sus ideas en público y nosotros defenderemos ese derecho; pero, por otro lado, esperamos que ustedes respeten las reglas de la democracia y muestren la misma tolerancia con quienes no comparten sus puntos de vista. La tolerancia y el respeto no son caminos de una sola vía. Mi libertad termina donde empieza tu libertad y viceversa". 

Esta es nuestra oferta y compromiso, esforcémonos por una mejor Argentina, con un debate duro pero pacífico. No hay duda de que ninguno de nosotros está siempre en lo correcto, ni tiene las mejores soluciones, así que todos podemos aprender unos de otros, pero todos detengamos la violencia y la violación de los derechos y de la libertad del otro.