Es posible enfrentar con éxito la crisis educativa

Analysis31.05.2018Edgardo Zablotsky
Educación

En los últimos años publiqué en este mismo espacio varias columnas que proponían enfrentar la crisis del desempleo de nuestros jóvenes mediante el llamado sistema de educación dual, proveniente de Alemania. Hoy, lamentablemente, la realidad no ha cambiado. Miles de jóvenes, muchos de los cuales han terminado la educación secundaria, no estudian ni trabajan.

Durante la última semana, invitado por la Fundación Friedrich Naumman, he visitado Alemania y comprobado in situ las virtudes del sistema de educación dual para aquellos estudiantes que se encuentran cursando los últimos años de sus estudios secundarios y no desean o no califican para seguir estudios universitarios. Dos tercios de dichos jóvenes participan de programas de educación dual. Por ello me atrevo a afirmar que aquella propuesta es tan vigente hoy como lo fue en el pasado.

En el sistema de educación dual el estudiante pasa muchas horas de su tiempo adquiriendo experiencia laboral en empresas, aun antes de su graduación de la escuela secundaria. Conforme van pasando los años, el estudiante incrementa el tiempo en la empresa y reduce el tiempo en la escuela. El resultado de ello es que luego se habrá de incorporar a la empresa no solamente con conocimientos técnicos específicos, sino también con las habilidades sociales necesarias para desenvolverse exitosamente en dicho ámbito. 

Usualmente, los aprendices reciben durante este período un salario cercano a un tercio del que percibe un trabajador al inicio de su carrera. 

En Alemania existen alrededor de 350 profesiones con una duración de dos a tres años. 

El sistema se encuentra reglamentado por la ley de formación profesional y, por cierto, cuenta con el apoyo de los sindicatos. Austria, Luxemburgo, Suiza y Bélgica utilizan también esquemas similares.

En la Unión Europea cerca de seis millones de jóvenes de menos de 25 años están desempleados. Varios de los países afectados buscan mejorar la transición de la escuela secundaria al mundo profesional y centran su atención en el sistema dual (Eslovaquia, España, Grecia, Italia, Letonia y Portugal). El interés se ha extendido más allá del continente europeo: China, India, Rusia y Vietnam firmaron acuerdos de cooperación con el gobierno de Alemania, así como lo hizo el estado de Minnesota en Estados Unidos.

El sistema se encuentra reglamentado por la ley de formación profesional y, por cierto, cuenta con el apoyo de los sindicatos. Austria, Luxemburgo, Suiza y Bélgica utilizan también esquemas similares.

Es claro, como bien resaltó Dieter Euler, ex presidente del Consejo Consultivo del Instituto Federal de Formación Profesional de Alemania: "No se trata de transferir al pie de la letra el sistema de formación alemán. La experiencia demuestra que la formación dual en Alemania puede servir de modelo, pero no de patrón. Quien desee transferir a su país un sistema de formación extranjero debe tomar en consideración las condiciones generales existentes y orientar la formación profesional dual de acuerdo con sus propios objetivos educativos, sociales y económicos".

Retornemos a nuestro país. Una adaptación del sistema dual a nuestra realidad ayudaría no únicamente a incorporar a la sociedad productiva a miles de potenciales ni-ni, sino que también les facilitaría que adquiriesen el capital humano que les posibilite desarrollarse exitosamente.

Adoptar el sistema de educación dual le permitiría al gobierno del presidente Mauricio Macri tomar firmemente la iniciativa frente a la crisis educativa que enfrenta la Argentina. Es claro que es un tema menos urgente que la reciente crisis cambiaria que nos trajo el peor de los recuerdos, pero en el largo plazo resulta un tema mucho más importante.