Experiencia en la IAF: Seminario "Education in crisis"

Opinion28.11.2018Lourdes Moutin
IAF

Hace pocos días regresé del Seminario de Educación "Education In Crisis 2018 - A Liberal Way Forward”, compartido en Gummersbach, Alemania, con referentes poíticos, profesores, dueños y directores de escuelas y miembros y fundadores de think tanks de dieciocho países.

Con ellos pudimos hacer un recorrido a través de las cuestiones clave que presenta una educación en plena transformación... Aprendiendo, intercambiando, preguntando y creando nuevas respuestas respecto de las cuestiones transversales al individuo y su formación: qué es para cada uno la educación; cómo debe ofrecerse y financiarse; cuánta intervención del Estado requerimos o permitimos y qué tan buena es la misma para la sociedad; qué desafíos presenta la educación inicial, primaria, secundaria y universitaria y si esta clasificación se mantendrá en el tiempo; qué aspectos son prescindibles y qué no puede faltar en un sistema educativo, cuál es la esencia de la educación y por qué formamos parte de la misma.

Inmersos en un intercambio realmente enriquecido por la pluralidad de nacionalidades y profesiones de quienes participamos, abordamos las cuestiones básicas de la educación  compartiendo experiencias, con sus problemas y soluciones, llenándonos de asombro al conocer la historia y la obra del otro, máxime aquellos objetivos logrados con pocos recursos, con su consecuente rédito espiritual. Esta impresión también pude llevármela de la visita al Deutsches Museum, en el cual el Dr. Kim Ludwig Pesch nos enseño física con elementos rudimentarios pero con mucha creatividad, haciéndonos entender que no es lo primero, sino lo segundo, aquello que definirá nuestra calidad como educadores.

Asimismo, pudimos ver una realidad distinta a la que veníamos transitando, gracias a la visita a la escuela pública de Gauting, donde fuimos muy bien recibidos y pudimos formar parte de una clase donde los alumnos aprendían diversos contenidos en soporte electrónico, mostrando la interrelación entre escuela, docentes y padres en miras a una nueva metodología, con sus obstáculos y buenos resultados.

Los oradores invitados también fueron una gran revelación, cuando creíamos que habíamos visto todo, recibimos la visita de Edka Sodha, quien nos contó su experiencia en el emprendimiento de las escuelas "Low Cost", contagiándonos el entusiasmo no sólo por la educación sino por la conquista de la dignidad para aquellos sectores que cuentan con menos recursos. De un modo muy simple pero sofisticado, nos hizo ver con claridad qué es lo imprescindible y de qué debemos despojarnos en ese tipo de educación. En pocas palabras nos dio la oportunidad de diseñar una escuela con recursos ilimitados, y luego pensar otra con recursos casi nulos. Más allá de las ideas concretas que encontramos, lo que nos llevamos fue el ejercicio de abandonar lo vetusto y aspirar a mayor calidad, siempre que tengamos personas educándose delante.

Seguidamente, la presencia del Prof. James Tooley, nos obligó a explotar nuestras capacidades al máximo, y a pararnos de un lado y del otro de la sociedad, y ver ambas caras del intervencionismo estatal, para aprender a sintetizar las ventajas y desventajas que cada decisión acarrea, y para profundizar el conocimiento del rol del estado en la educación.

Por supuesto que para que todo ello tuviera lugar, resultó fundamental la tarea de nuestros facilitadores, Stefan Melnik y Manali Shah, quienes ayudados por Hannah y Martin - quienes, en silencio trabajaron para que no nos falte nada- sesión tras sesión nos desafiaron a profundizar nuestras preguntas de cara a la educación, como así a volar lo más alto con nuestras ideas, haciendo a un lado las diferencias el cansancio, las limitaciones que pudiéramos tener, los prejuicios y las posturas obsoletas; a darle otra mirada más a nuestros resultados de los workshops y a nuestras ideas en la vida real, despertando así otra forma de razonar y de conquistar nuevamente nuestra fase creativa, a veces un poco olvidada. Lo que siento por ello es más que agradecimiento, ya que me han regalado algo que de ningún otro modo puedo conseguir.

Después de atravesar ese proceso, uno cambia su cosmovisión, ya no se hace las mismas preguntas ni da nada por concluido. Esta transformación no es sólo mío, sino que es lo que hemos compartido con varios fellows al despedirnos de Gummersbach, en quienes, además de aliados, he encontrado amigos. Y así se materializan las palabras que con mucha calidez nos dedicó Bettina Solinger en la cena de despedida. Ahora saben que no están solos en esta conquista de la libertad.